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Soluciones y retos para las etiquetas autoadhesivas
(16-07-2012)

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Las etiquetas autoadhesivas han tenido una gran repercusión en los envases; y su versatilidad, limpieza y variabilidad las han convertido en las grandes favoritas para muchos sectores del mercado de productos de gran consumo: en alimentos (como etiquetas de productos primarias o secundarias, y para aplicaciones "peso-precio" y otros impresos de información variable); en productos de cosmética e higiene; y, especialmente, en bebidas.

En los últimos años y gracias al crecimiento global de las cervezas premium, el sector se ha convertido en un mercado dinámico para las etiquetas autoadhesivas; por su parte, los vinos -tanto los cuvée de calidad premium como los vinos de supermercado- aprovechan el atractivo en los estantes que se consigue con las etiquetas autoadhesivas, ya sea mediante procesos de impresión convencionales o impresión digital de etiquetas de alta calidad. Esta flexibilidad ha hecho que las "ediciones limitadas" se conviertan en una posibilidad real. Los refrescos "de moda", como smoothies, zumos y bebidas carbonatadas también son usuarios habituales de la etiqueta autoadhesiva, que permite lograr efectos y acabados innovadores sobre una gran variedad de materiales, como papeles texturados, láminas y películas transparentes (que consiguen crear una imagen "no label" en contenedores transparentes).

El laminado autoadhesivo también permite troquelar formas de etiquetas muy complejas en la propia máquina -el sueño de cualquier diseñador- y aplicar múltiples etiquetas (frontal, trasera, cuello, etc.) en una sola pasada en la línea de envasado. Además, las características track-and-trace, de autenticación de productos y antimanipulación también pueden formar parte intrínseca de una etiqueta autoadhesiva.

En su calidad de actor dentro de la industria global de los envases, el sector de las etiquetas autoadhesivas está tan comprometido con la sostenibilidad como los demás. Sin embargo, se enfrenta a retos muy concretos desde el punto de vista de la sostenibilidad, en su mayoría relacionados con una cadena de valor extremadamente larga, compleja y especializada.

El núcleo de una etiqueta autoadhesiva es el "sandwich" formado por el material frontal, el adhesivo, el barniz y el material protector. Se trata de una combinación de muchos componentes distintos, a los que se deben sumar las tintas de impresión y otros procesos que permiten crear la etiqueta impresa, lista para su aplicación automática sobre un producto. Ninguna de las partes de la cadena de valor puede ofrecer una imagen completa y detallada del proceso de producción de una etiqueta autoadhesiva; pero, a pesar de su complejidad, la industria de las etiquetas autoadhesivas debe presentar un perfil unificado si pretende comunicarse y asociarse con propietarios de marcas, minoritas y, en última instancia, los consumidores en cuestiones medioambientales.

Es lógico que una asociación industrial como la FINAT, que representa a todo el conjunto de la cadena de valor de producción -proveedores de materias primas, empresas de revestido y laminado y empresas de manipulado de etiquetas- asuma esta responsabilidad. La FINAT lleva años trabajando en la creación y actualización de una serie de métodos estándar de pruebas de rendimiento y, con la colaboración de un número creciente de organizaciones filiales en todo el mundo, está elaborando un programa formal detallado con medidas paso a paso para lograr que el sector sea más sostenible. También apoyamos activamente distintas iniciativas relacionadas con el reciclaje.

Quizás no parezca un gran reto, pero no debemos perder de vista que la cadena de valor es compleja, y que existe una proliferación de iniciativas medioambientales en el contexto de la producción de envases/impresos, a muchos niveles diferentes. Existen sistemas de gestión medioambiental como la norma ISO 14001, la iniciativa Lean Six Sigma, y el sistema "LIFE" (‘Label Initiative For the Environment’), específico del norteamericano Tag and Label Manufacturers Institute.  Otras vías posibles son la certificación conforme a estándares de procedencia, como FSC y PEFC en el caso del papel. Las directrices medioambientales propias de los propietarios de marcas y usuarios finales, como la evaluación Wal-Mart Supplier Sustainability Assessment, suponen un factor de complejidad añadida.

Aunque los proveedores de materias primas y las principales empresas de barnizado/laminado representan, en su mayoría, fabricantes de escala global, las empresas de manipulado de etiquetas autoadhesivas suelen ser PYMEs para las que este tipo de programas adicionales suponen una carga. Sin embargo, las empresas socias de la FINAT a lo largo de la cadena de valor están preparando activamente por su cuenta soluciones tecnológicas para reducir residuos y mejorar su huella de carbono; para lograr la conformidad con la norma REACH, sobre todo en relación a los adhesivos y revestimientos; para explorar nuevos soportes protectores y tecnologías adhesivas; y para usar materiales más finos que no afecten al rendimiento.

Sin embargo, existen limitaciones a los posibles logros de distintas empresas que actúan en un entorno comercial competitivo a la hora de colmar las necesidades de las personas, el planeta y los beneficios. En consecuencia, desde mi punto de vista, una asociación como la FINAT debe desempeñar un papel decisivo para la sostenibilidad de las etiquetas: aunar las aspiraciones de los distintos niveles de la cadena de valor en un solo programa, y representar a todos sus miembros (en el contexto más amplio de la industria global de los envases) hasta los clientes de sus productos: propietarios de marcas, minoristas y consumidores.

Indiscutiblemente, los gerentes de marcas y empresas minoristas han puesto en marcha una plataforma excelente sobre sostenibilidad que se materializa en el Proyecto Global de Envases del Foro de Bienes de Consumo (Consumer Goods Forum’s Global Packaging Project). Reúne a los principales fabricantes y vendedores, además de sus proveedores de envases de todos los niveles y asociaciones industriales relacionadas, como un solo grupo de personas que comparten un programa común.

Este grupo ha definido lo que ya se ha convertido en el marco consensuado para el debate fundamentado sobre cuestiones de sostenibilidad en toda la cadena de suministro: el Protocolo Global sobre Sostenibilidad de los Envases (GPPS o Global Protocol on Packaging Sustainability). A través de un lenguaje sobre sostenibilidad profesional común, que trasciende las barreras de la ventaja comercial, el GPPS facilita un diálogo serio entre clientes y proveedores sobre los parámetros adecuados que deben utilizarse para medir el progreso medioambiental.  La FINAT es un patrocinador activo de esta iniciativa que actúa en representación de los intereses de las miles de empresas de manipulado de etiquetas que hay en Europa y más allá, que se dedican a producir etiquetas acabadas para los usuarios finales, y de sus proveedores. Personalmente, creo que si alguna iniciativa debe desembocar en un proyecto real para la combinación de respeto por el medio ambiente y envases adecuados a un uso particular, será este foro mundial de proveedores y usuarios.

A escala regional, las etiquetas autoadhesivas deben cumplir los requisitos de la Directiva europea sobre residuos de envases, que introduce cambios en Europa a través de medidas legislativas y multas punitivas en caso de incumplimiento. En el caso de la industria de las etiquetas autoadhesivas, la gestión de residuos, el reciclaje y la capacidad de reciclaje son cuestiones prioritarias relacionadas con una parte concreta del laminado de la etiqueta: el papel protector o película protectora. El papel protector es el "héroe" de los procesos de aplicación automática y manipulado de las etiquetas autoadhesivas, ya que aporta unas características de manejo incomparables tanto en la máquina de impresión como en la aplicación de la etiqueta. Sin embargo, también supone un problema para el reciclaje, puesto que una vez se ha aplicado la etiqueta autoadhesiva al producto, el material protector pasa a ser redundante, habiendo cumplido su cometido. La revisión más reciente de la Directiva sobre residuos de envases en su borrador final que se envió recientemente al Consejo de Ministros es coherente con la definición de la FINAT de papel protector usado como residuo del proceso, en lugar de residuo del envase; pero aquí no termina la historia. En la distintas legislaciones nacionales de varios países europeos, como Holanda y el Reino Unido, el papel protector usado se define como un residuo del envase al final de su vida útil, por lo que está sujeto a un impuesto. Se espera que la UE tome una decisión final este verano y, sea cual sea el resultado, tendrá un efecto importante sobre la percepción que tiene el mercado de las etiquetas autoadhesivas. Sin embargo, la opinión de la FINAT es que, sin el papel protector, se perderían todas las ventajas de la etiqueta autoadhesiva -versatilidad, flexibilidad, precisión, limpieza y rápida dispensación de etiquetas (en ocasiones, múltiples en una sola pasada de la máquina).

Sea cual sea el resultado final de la legislación europea sobre los residuos, en muchos ámbitos queda claro que el papel protector, tanto si está hecho de papel como de película, es reciclable, independientemente del barniz. La FINAT impulsa y apoya iniciativas prácticas para crear sistemas viables de recogida de residuos y de reciclaje, que cada vez tienen una mayor presencia comercial. Desde aquí, me gustaría animar a los gerentes de marcas y empresas minoristas, así como a las empresas de manipulado de etiquetas, para que unan fuerzas y prueben lo que podría suponer un verdadero cambio del sector, participando en sistemas formales de recogida de residuos de papel protector.

El papel protector base sigue siendo la opción preferida para la gran mayoría de aplicaciones de etiquetas, y existe una oferta en expansión de soluciones para su reciclaje y reutilización. Sin embargo, las películas protectoras están ganando cuota de mercado, y actualmente la recogida y el reciclado de estas películas protectoras relativamente más caras –y quizás, de paso, la capacidad de generar un flujo de ingresos adicional– también es una opción viable. El protector de PET usado "limpio" es un producto muy atractivo, y la creación de una estructura de cadena de suministro para convertir la recogida y el reciclado en un proceso simple, económicamente atractivo y efectivo para todas las partes implicadas, es una cuestión prioritaria.

En última instancia, los residuos de papel protector se generan en las instalaciones de la empresa envasadora, del gerente de la marca o de la empresa minoritsta, por lo que están fuera del control de la cadena de producción de las etiquetas. Por ello, la tarea principal de la FINAT, en el marco del Proyecto Global de Envases y otras iniciativas del sector de los envases, es concienciar a los usuarios sobre cómo pueden ayudar a sus proveedores de etiquetas autoadhesivas a ser más sostenibles en lo relativo a la recogida de residuos de papel protector para su reciclaje y reutilización.

Además de exponer, gestionar y tratar problemas como este, la FINAT continúa ofreciendo un "paraguas verde" a sus miembros que se materializa en un apoyo formativo constante sobre buenas prácticas de salud y seguridad en la producción. Algunos de los temas que estamos tratando son la migración y el repinte de la tinta, el uso de solventes, el curado UV seguro y otros problemas del taller de impresión, centrándose siempre en los intereses de los usuarios (especialmente en el ámbito de los alimentos y bebidas).

Los consumidores de envases, directores de marca y diseñadores cada vez son más conscientes de la necesidad de vender productos en un entorno que exige un menor uso de material y energía y una huella de carbono más consecuente. Las etiquetas autoadhesivas pueden ayudar a lograrlo, además de aportar una versatilidad y un atractivo sin parangón. Son protagonistas vitales del programa de la industria global de los envases, con el compromiso de desarrollar soluciones realmente sostenibles en colaboración con las empresas envasadoras, los gerentes de marcas y minoristas.

Esta es una gran oportunidad para lograr avances importantes en la gestión del medio ambiente.

Jules Lejeune
Director General de la FINAT

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